Nuestra profe de Lengua y Literatura dio la iniciativa de escribir un ensayo literario, un género que nunca antes había escrito,al menos yo. Si bien tuve algunas complicaciones, sobre todo al tratar de diferenciarlo de un texto argumentativo, al final, pude escribir algo con coherencia, aquí se los dejo...
A Tomás los días se le hacen muuy largos, se despierta a las 6 a.m. para tomar el colectivo y llegar a tiempo a la escuela. Aunque la mayoría de los días intenta volver con la mayor sonrisa a su casa, sus padres rodeados de trabajo, no notan en él más que las bajas calificaciones que obtiene en sus exámenes comparándolas en numerosos casos con las de su hermana mayor. Los miércoles, los días de mayor carga horaria, Tomi suele tener pruebas al día siguiente, esa combinación no le deja tiempo para verse con su novia por lo cual recurre al último medio disponible. En el momento en que su madre llama a cenar, los dos hermanos junto con su padre acuden de inmediato a la mesa, aunque el varón con su celular en sus manos, grave error en la familia Suárez. Tomi no recordaba un reto tan grande de su padre desde que saltó la tapia del vecino a buscar una pelota a los 11 años y su vecina denunció a sus padres. La gran doble vara con la que los adultos miden sus actos le dio a Oscar el fundamento para aceptar inmunemente la llamada de Carlos, un importante cliente con quien debía cerrar un gran negocio esa noche. ¿Qué podía decir ante esto Tomás? Hacía 10 minutos que su padre lo había retado por algo que él mismo acababa de repetir. Su padre intentó justificarse sobre que ambos casos eran diferentes, aunque sabemos bien que las prioridades entre un adolescente de 17 años y un adulto de 45 no coinciden, y por no hacerlo ninguna tiene más legitimidad que la otra. ¿Hasta que nivel la doble moral del mundo adulto puede mantenerse en pie? ¿Acaso no son los mayores, quienes nutridos en la experiencia de sus años, deben aconsejar y dar el ejemplo a las futuras generaciones sin importar el contexto y la situación? El mundo actual no es regido por adolescentes y el estado de la sociedad que nos rodea no denota un futuro prometedor, mientras en las familias, las empresas y las naciones de nuestro planeta sigan en pie las decisiones demagógicas y egoístas sin pensar en el prójimo. ¿Realmente este legado queremos para nuestros hijos? “Dar el ejemplo no es la principal manera de influenciar sobre los demás, es la única.” (Albert Einstein)

0 comentarios:
Publicar un comentario